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Cultura romana y vino

Cultura romana y vino

Cultura romana y vino, de allí parte todo | Wine & Grapes News

Cultura romana y vino: Tíbulo dice ¿A quién de vosotros le gustan las copas vacías?

Decíamos al abordar el nacimiento de la cultura sobre el vino en la antigüedad que fue la cultura romana, ejemplo y espejo de la mentalidad práctica y técnica de este pueblo que dominó durante siglos toda el área mediterránea, la que desarrolla una literatura científica que sistematiza y ordena la práctica de la elaboración del vino. Como muestra, Plinio el Viejo le dedica uno de los treinta y siete libros de que consta su monumental obra “Naturalis Historia” al cultivo de la vid y a la elaboración del vino.

También serían los autores latinos los que protocolarizarían el uso del vino en sociedad, que ellos conciben como civilizado, en oposición al uso de los bárbaros. El vino debía mezclarse con agua y especias y administrarse, según unas normas, durante los actos sociales en que se bebía en comunidad (el convivium, heredero del symposium griego). Estas fiestas solían acabar en una gala con espectáculos (comissatio) durante la cual, los espectadores bebían según las prescripciones del magister, que era elegido a suertes y era el que determinaba como debía mezclarse y administrarse el vino.

Fuente: Birminghan Museums Trust

Beber en exceso

Hay una abundante literatura que refleja estos usos y nos ha legado una infinidad de muestras de ese gusto por el orden tan propio de los romanos. Así, estos famosos versos de Marcialamonestan directamente al imprudente Sextiliano que se salta las normas:

“Habiéndose dado a cada caballero diez bonos [de vino], ¿por qué, Sextiliano, tú solo te bebes veinte? Ya hubiera faltado el agua caliente a los sirvientes que la traen, si tú no bebieras, Sextiliano, el vino puro.” (Marcial, I, 11)

Estos bonos eran los que recibían los asistentes a las galas. Saltarse estas normas podía conllevar, pues, el reproche social y verse retratado por los autores, que con sus sátiras hacían correr la mala o buena fama.

Fuente: Meejin Choi

No beber nada

En el otro extremo, no beber nada, es decir, ser abstemio, tampoco era conducta intachable. Por el contrario, podía suponer una ofensa a los anfitriones e incluso a los dioses que han suministrado a los hombres este bien. Así, dice Tibulo: “Pero reclamad los dones de Baco. ¿A quién de vosotros le gustan las copas vacías? Hay acuerdo en plan de igualdad y Líber no mira mal a aquellos que lo adoran y junto con él al vino alegre (…) quien teme el gran poder de un dios irritado, que beba”.

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Apuleyo, el poeta de Madaura (en la actual Argelia), quizás el más celebrado autor de su tiempo en el mundo romano (alrededor del siglo II de nuestra era), se atrevió a señalar cuáles son los efectos del vino en función de la cantidad cuando escribió: “Se cita a menudo la frase que pronunció un sabio a propósito de un banquete: ‘La primera copa es para aplacar la sed; la segunda, para la alegría; la tercera, para el placer; la cuarta para la locura’.”

Y es que, al lado del uso civilizado, no fue tampoco un secreto para la cultura romana que el exceso en el consumo puede conducir a resultados muy alejados de la conveniencia social. Si bien no siempre indeseados. Cultura romana y vino son nuestros orígenes, no los olvidemos.

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