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El vino y la tapa

El vino y la tapa

El vino y la tapa están muy unidos a nuestra idiosincrasia | Wine & Grapes News

El vino y la tapa, ¡algo tan nuestro!

El vino y la tapa. Puede que una de las asociaciones más extendidas sea la que relaciona el “ir de tapas” y tomar unos vinos. Sepamos porque funciona tan bien este binomio.

Ir de tapas

En muchas regiones, en muchos locales, la tapa es el centro de atención. De hecho, hay un número elevadísimo de locales cuya oferta se basa exclusivamente en las tapas o pinchos como lo llaman en algunas zonas, especialmente en el norte. Ir de tapas o ir de pinchos es casi una obligación social, de distensión y de divertimento.

El vino, junto con la cerveza o la sidra, es uno de los acompañamientos indivisibles de la tapa. De hecho, mucha gente no dice “ir de tapas”, sino que dice “ir de vinos”. ¿Y esto porque es? Pues pasa porque, por ejemplo, en Andalucía, pides un vino y te ponen una tapa gratis. Ya sé que en algunas zonas esto es impensable, pero les funciona muy bien y desde hace mucho. Si no funcionase, lo cambiarían obviamente.

En Euskadi, por ejemplo, entras en un local y tienes los pinchos a tu alcance y luego pides un vino. Fijaros que funciona al revés. Hay que decir que con las restricciones y normas Covid, esto está cambiado, pero, temporalmente ya que estoy seguro de que volverá a implantarse el sistema de contar los palillos.

Pero hablemos del vino. En algunos locales, el vino se sigue sirviendo en vasos tipo zurito o en copas de vidrio gordo para que no se rompan, y por supuesto, lleno hasta arriba. En estos dos casos da igual que pongas blanco que tinto. Lleno por favor. Y cuando lo oigo no se si estoy de tapas o en una gasolinera.

En copa mejor

Pequeño receso para apuntar este enorme error que aún se sigue cometiendo y que subsana comprando una copa un poco mejor donde el vino huele y sabe a lo que tiene que oler y saber, no a nada. Habiendo hecho este paréntesis, podemos ver en algunos sitios listados larguísimos de tapas de diversa índole y con diversos ingredientes. Algunas de estas tapas o pinchos, son verdaderas obras maestras y no solo hablo del aspecto visual, sino que su calidad gastronómica está fuera de toda duda y a la altura de cualquier restaurante gastronómico premiado con estrellas o soles.

Elección del vino

Ante tanta diversidad la elección del vino puede pasar un tanto desapercibida y caer solo en el blanco o tinto sin determinar ni variedad, crianza u otro tipo, como los espumosos o los generosos. Y justamente estos dos últimos son quizás los más adecuados para el picho o la tapa. Este tiene una explicación, pero antes, dejadme deciros que el mejor vino para la tapa es el que más te gusta a ti. Ese es el mejor para ese momento y con ese pincho.

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Regresemos a los vinos generosos y espumosos. En el primer caso, nos encontramos con vinos muy complejos, con una gama de matices amplísima. Esto va a hacer que bien por afinidad o por contraste, se acierte con casi cualquier pincho o producto puro como el típico jamón o queso. Y, en el caso de los espumosos, el carbónico y la acidez presente en este tipo de vino van a cumplir dos misiones muy interesantes como es el limpiar la boca de sabores después de cada bocado y, el carbónico es además un elemento conductor maravilloso de los sabores.

Así que, bien sea una tapa o un pincho, sea un blanco, un tinto, un rosado, un generoso o un espumoso, esta asociación tan nuestra, la vamos a seguir potenciando en cuanto nos dejen salir a la calle y podamos encontrar nuestro local preferido abierto y ofreciéndonos eso que nos dan siempre: felicidad.

Y tú, ¿disfrutas del vino y la tapa?

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