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Guelbenzu y el Queiles

Guelbenzu y el Queiles

Guenbenzu y el Queiles, imagen de la bodega | Wine & Grapes News

Guelbenzu y el Queiles, vinos para buscadores de singularidad

Guelbenzu y el Queiles. Entre tres grandes del vino como son La Rioja, Navarra y Aragón, la Ribera del Queiles hace vinos desde hace casi dos siglos. Hoy conoceremos una de sus bodegas y su producto.

Quizás, los Vinos de la Tierra de esta zona no sean demasiado conocidos y, ni siquiera se ubique en el mapa, pero lo cierto es que desde el 2003 la Ribera del Queiles existe como sello y sus vinos llenan las copas de los buscadores de singularidades y zonas poco o nada comerciales, vinícolamente hablando.

Viticultores desde 1851

El impulsor de este proyecto es Ricardo Guelbenzu y, sus antepasados, los pioneros en una vitivinicultura datada y remontada al 1851. Pero no es hasta 1992 cuando Ricardo saca al mercado los primeros vinos de La Lombana, finca donde se encuentra ubicada la bodega en Vierlas, Zaragoza.

El terreno pedregoso de esta finca que abarca 46 hectáreas, resulta maravilloso para el cultivo de las viñas y, la climatología, con oscilaciones térmicas presentes en esta zona cercana al Moncayo, hacen que los vinos tengan un carácter único.

Curiosamente, las variedades que más se dan en estas lindes son la merlot, la cabernet sauvignon y la syrah, dejando un porcentaje menor de plantación a las autóctonas garnachas, gracianos y tempranillos.

Grupo Bornos

En la actualidad, la bodega Guelbenzu está incardinada en el Grupo Bornos, que todos conocemos por sus maravillosos blancos de la Denominación de Origen Rueda. Pero, aun siendo conocido por sus vinos blancos, el Grupo ha sabido mantener la esencia de cada una de sus bodegas como es el caso de la que hoy nos ocupa, sin modificar un ápice tradición y calidad.

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Azul y Vierlas son los vinos con crianzas mas cortas y, aun así, ya expresan el carácter único de la bodega Guelbenzu. Lombana, Evo y Lautus ya cuentan historias con palabras en mayúsculas que se traducen en registros complejos y elegantes.

Evo o la duración de las cosas eternas

Uno de esos vinos el Evo, ha sido el último que he tenido el placer de probar estos días con motivo del 170 aniversario. Evo viene a querer decir “la duración de las cosas eternas” y es una clara alegoría que nos dice que, a pesar de lo efímero de un vino, Evo tiene la capacidad de evolucionar y mejorar con el paso del tiempo.

Visualmente Evo nos ofrece un color oscuro e intenso, brillante. En nariz la presencia de frutos rojos y negros maduros, sobresalen entre matices mentolados y balsámicos que le confieren un carácter fresco tan solo al olerlo. Su paso por barrica se puede apreciar sin disimulo y, las especias y los tostados asoman a los pocos giros de la copa. En boca, su poderosa estructura te llena de vigor y fuerza. Elegante y complejo, tiene un buen pase sedoso y deja la deliciosa sensación de la redondez de un vino bien acabado y sin aristas. La deliciosa gastronomía que envuelve la zona, con sus poderosas legumbres, guisos y carnes rojas, serán las indicadas para ser acompañadas con Evo. Os animo a probar estos vinos singulares y así conocer Bodegas Guelbenzu y el Queiles ¡seguro que os gustará la experiencia!

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