Estás Leyendo
Julia Casado Marco, artesana del vino

Julia Casado Marco, artesana del vino

julia-casado-marco-aporta-aire-fresco-en-la-elaboracion-del-vino

Julia Casado Marco que es violonchelista de formación, interpreta la música de la viña

Julia Casado Marco es una vinatera artesana con una mirada única en la producción vitivinícola. Proveniente del mundo de la música, esta joven murciana, descubrió su pasión por el mundo del vino y la producción agrícola, lo que la llevó a recorrer distintos países hasta establecerse en la región de Bullas.

En esta DO del noreste de Murcia, Julia empezó de cero su proyecto personal con la producción de: La del terreno, La Cañada del Jinete y Ninja de las Uvas, tres vinos que elabora de manera artesanal con gran respeto y amor a la naturaleza y la tradición.

1- Por favor, haznos una pequeña presentación tuya y de tu trayectoria. ¿Cómo empezó tu vinculación con el mundo del vino?

Pues por casualidad, no tengo ninguna tradición familiar ni viñedos… Me fui muy joven a estudiar música en Alemania. Pero, como estaba en segundo de Ingeniería Agrícola, intentaba terminar esta carrera a distancia como podía. Así que pedí un permiso en la Musikhochschule de Mannheim, donde estudiaba violonchelo e interpretación musical, para hacer unas prácticas y poder terminar las asignaturas de ingeniería.

Me planté en Neustadt, un pueblo en la Weinstrasse (la ruta del vino alemán), que estaba a una hora en tren de mi casa. Conseguí que me admitieran en varias bodegas para hacer las prácticas (entre ellas Bürklin Wolf), pero elegí la más pequeña (Josef Biffar), porque no quería estar en el laboratorio solamente. Ese mismo año 2008, estuve también unos meses en Cuba. Allí estudié Agroecología y Desarrollo Rural con una asociación española, que colaboraba con la Universidad de La Habana y comunidades de agricultores locales.

Después de estas experiencias, decidí terminar el grado de violonchelo y matricularme en Enología, en lugar de prepararme pruebas para entrar en una orquesta, que había sido mi meta y creía, que mi vocación. Ese primer contacto con el viñedo en el Palatinado, en una pequeña bodega, donde tocaba trabajar en todos los frentes, me permitió redescubrir la Agricultura como una forma de cultura y más tarde el vino, también, como una interpretación análoga a la musical. Pero entonces no había “procesado” aún nada de eso: simplemente me di cuenta de que quería trabajar en el campo y que me fascinaba el contacto con la viña y, hacer después el vino.

Empecé a beber vinos locales, pero no tenía mucha gente de la que aprender ni con la que compartir, eso llegó bastante más tarde. Por supuesto, en Ingeniería Agrícola no te enseñan tampoco lo que yo entiendo por contacto con la tierra. También me había distanciado mucho de esos estudios, que solo quería terminar rápidamente. De ahí, que pidiera una pausa en la Musikhochschule, para hacer las prácticas en una bodega cercana, terminar Ingeniería Agrícola y acabar descubriendo, lo que realmente quería hacer.

Es verdad que luego hice unas prácticas en Vega Sicilia, otras en una bodega argentina y que trabajé para varias bodegas en Murcia. Pero, sin duda, fue en el Palatinado alemán donde nació mi interés por la viña y por el vino, muy cerca de donde estudiaba música. ¡No puedo evitar mezclar siempre vino y música, de muchas maneras! Para mí, el buen vino y la buena música, son expresiones parecidas de belleza. El vino, como la música, tiene un componente rítmico, unas armonías, una tensión y un equilibrio.

El placer sensorial, también está relacionado con la transmisión de un mensaje y de una historia que va cobrando profundidad, cuanto más aprendes y más puedes reconocer en ese vino o esa música. Son vehículos culturales que catalizan las emociones y las relaciones humanas… Normalmente si eres una música o una pequeña productora de vino, siempre es más que una profesión; es algo que impregna toda tu vida.

2- ¿Cómo te embarcaste en la producción de vino? ¿La variedad Monastrell marcó el carácter del proyecto?

Después de volver de Argentina, y trabajar también como enóloga para varias bodegas de mi región, en 2015 decidí probar a hacer mi primer vino en la bodega donde trabajaba, en Jumilla, en ese momento. Compré unas barricas, y la uva que vinifiqué, procedente de una parcela de monastrell cultivada sin pesticidas, para ver qué pasaba si elaboraba como a mí me apetecía: sin emplear aditivos de ningún tipo y tratando el mosto de otra manera más respetuosa, no como había tenido que hacer hasta entonces.

Al año siguiente me fui a otra zona completamente desconocida para mí, en el noroeste de la región de Murcia, porque había escuchado que allí había buena monastrell y que, al contrario que Jumilla, donde hay grandes propietarios de viña, Bullas era más parecido a un minifundio. Es decir, que mucha gente en el pueblo tenía pequeñas parcelas que cultivaban ellos mismos. Cuando llegué a allí, entré en uno de los bares de abuelos para preguntar por parajes de viña y propietarios de parcelas. No conocía a nadie, ni tampoco la zona o los parajes, y siempre me perdía por todos sitios.

Pero, menos de tres meses después, había conseguido medio fabricar, en una parcela arrendada en la montaña muy cerca de las viñas, un edificio modular sobre traviesas de tren, que serviría de bodega para empezar a elaborar, en condiciones muy precarias, pero gestionando todos los permisos y licencias… Aunque no lo terminé del todo hasta hace un año.

Lo que me atrajo hacia esta zona alta, montañosa y desconocida de mi región, fue precisamente la diversidad de la monastrell. En distintos parajes de la Sierra de Burete, donde están las distintas parcelas con las que trabajo, existe una gran diversidad de suelos, altitudes y orientaciones, con el denominador común de una monastrell de ciclo mucho más largo que en Jumilla. Esta es capaz de preservar, naturalmente la acidez y, cultivada sin ningún tipo de agroquímicos desde el principio, ya que es un área natural protegida (Red Natura 2000) y una reserva de aves (ZEPA).

3- ¿Cómo describirías los vinos que produces?

Creo que son vinos expresivos y honestos, fáciles de beber. De momento tengo tres vinos. Hago dos monovarietales de dos parcelas muy distintas de monastrell; una con suelo de grava (La del Terreno) y otra de arcilla roja (La Cañada del Jinete); y el único monovarietal de garnacha de la zona, también una parcela de arcilla roja (Ninja de las Uvas).

Trabajo de manera artesanal y con materiales tradicionales de la zona, como las tinajas pequeñas de barro, tinas de madera y damajuanas de cristal. Elaboro sin aditivos, partiendo de estas parcelas cultivadas manualmente y sin agroquímicos, en colaboración con sus propietarios. Son vinos naturales, o vinos vivos. Trato de elaborar con la mayor precisión posible, para preservar la tipicidad y la franqueza y, así, aproximarme a la idea de terruño. Mi objetivo es ofrecer vinos expresivos que den placer a las personas que los beben, trasladarles un trozo de un paisaje y una forma de sentirlo que les encienda un poquito de alegría.

4- ¿Qué filosofía aplicas a tu trabajo?

Respeto y amor por la Naturaleza. Es un regalo tener la oportunidad de conducir la transformación del jugo de la uva de estas parcelas, en algo que sea mucho más que una bebida alcohólica. Disfruto del trabajo físico de hacer el vino, es como cocinar a cámara lenta y en crudo, un proceso sencillo, pero lleno de secretos, que tienen que ver con esa idea de respeto a la Naturaleza y sus procesos. Escucharla, y dejarte guiar por la intuición del corazón, te permite aprender mucho más que en todos los años de Universidad.

5- Háblanos de la DO Bullas. ¿Cuáles de sus peculiaridades destacarías?

Ver También
familia-pasion-y-vino-es-un-buen-coctel-para-un-film-wine-grapes

Es una DO grande en extensión, en cuanto a viñedo tiene un poco de todo. Los parajes altos y frescos de la sierra de Lavia y Burete, contienen la mejor monastrell de la región de Murcia, en mi opinión. Un gran porcentaje de viñedo está certificado como ecológico y también se sigue cultivando tradicionalmente en secano y en vaso, con una edad media total del viñedo que no es muy baja.

Hay alrededor de unas 20 bodegas, entre inscritas y no inscritas. Seguimos siendo una zona bastante desconocida, pero de la que siempre se dice que tiene mucho “potencial”. Me alucina que todos los pueblos de la zona están plagados de “cimbras” o bodegas con el techo abovedado con ladrillos de arcilla y tinajas enterradas, pero parece que esta práctica no solo se abandonó, sino que casi se prohibió. A mí me costó varios años que las administraciones me autorizasen la utilización de tinajas de barro para la elaboración.

6- ¿Cuáles son las mayores dificultades que te encontraste al levantar tu proyecto personal?

Partir de cero, sin tierras ni bodega ni viña, es bastante complicado, de entrada. No sabía cómo iba a hacerlo, pero diría que el tema de gestionar también sola, todos los trámites burocráticos, ha sido agotador. Me hubiera gustado tener compañeros de aventura, pero me lancé a esto yo sola y me ha tocado apechugar. La construcción del edificio de la bodega modular, a un mes de la vendimia, también es algo memorable. Ahora mismo no sé explicar cómo fue posible, ¡menos mal que tengo las fotos y me vienen flashback de momentos realmente difíciles! La verdad que estos cuatros años han sido duros, pero de un aprendizaje intenso y unas recompensas que han merecido la pena.

7- ¿Crees que existe una forma natural de colaborar entre productores en el mundo del vino, o lo consideras un entorno competitivo?

Por supuesto. Cuando hay afinidad, y se comparten los mismos principios y valores, es algo completamente natural. Yo lo entiendo más desde una amistad y una relación personal, que desde una perspectiva comercial. Por supuesto que es un entorno competitivo, como lo es, lamentablemente, casi todo en nuestra sociedad. Cualquiera que observe la Naturaleza, sabe que, las estrategias de cooperación, son mucho más exitosas que las de competencia. Así que, cuando una colaboración parte del ánimo colaborativo, siempre será, naturalmente, más beneficiosa.

8- ¿Cuáles son tus planes de futuro como enóloga y productora?

Hay algunos a medio y corto plazo, con los que estoy bastante entusiasmada porque me permitirían sumar a más gente al proyecto. Después de empezar sola hace cuatro años, la verdad es que me apetece… ¡De momento no quiero revelar mucho! Sigue estando relacionado con mi zona y con la monastrell, pero comprende una fase de desarrollo y ampliación que me hace muy feliz, porque va a ser una colaboración como la que comentaba antes, y que estoy segura va a contribuir a dinamizar nuestro entorno hacia un bien común.

Puedes seguir a Julia Casado Marco en su instagram @ladelterreno.

Ver Comentarios

Deja una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

© 2020 Wine & Grapes News. All Rights Reserved.