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Las calçotades, ¡anímate a disfrutarlas!

Las calçotades, ¡anímate a disfrutarlas!

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Las calçotades son unas fiestas gastronómicas que se celebran en Catalunya justo en esta época

Las calçotades, ¿que sabemos de ellas? Esta fiesta gastronómica catalana tiene su origen en la población de Valls, Comarca del Alt Camp, Tarragona. De hecho, es su plato más emblemático y se puede disfrutar desde enero, hasta mayo. El calçot o cebolleta tierna, se cocina al fuego vivo de leña, directamente en la llama, con lo que la piel queda quemada por fuera dejando la parte interior cocida y tierna. Pues ese interior, se acompaña de una magnífica salsa de romesco, y cuyos ingredientes básicos son: los tomates asados, los frutos secos (avellanas y almendras) y el ajo, además de aceite y vinagre. Y, todo esto acompañado de carne a la brasa al gusto. ¿Que os parece? ¿Os animáis a probar la calçotada?

Un poco de historia

Quien descubrió el calçot fue un ciudadano de Valls, llamado Benaiges, allá a finales del siglo XIX. Los cocinó a la brasa y descubrió que eran buenos. Pero no contento con esto, pensó que se podía mejorar y creó una salsa, de hecho, muy similar a la que se come hoy en día. Fue un gran hallazgo, ya que cuando lo fue compartiendo, a todo el mundo le gustaba mucho. Así es como, a partir de las primeras décadas del siglo XX, las calçotades se convirtieron en una comida habitual de muchas familias de esa población, sobre todo en los días festivos.

Pero fue a mediados de dicho siglo, cuando se dio a conocer más . Y esto fue gracias a la “Peña Artística de la Olla”, que organizaba unas calçotades en las que invitaba a personalidades del mundo artístico y cultural de Barcelona. Claro, eso hizo que se fuera propagando su popularidad hacia otros muchos lugares de Catalunya. Aunque ahora se celebran las calçotades en muchísimas poblaciones catalanas, Valls sigue siendo considerada la capital del calçot. Y ello lo demuestra la Fiesta de la calçotada que se celebra cada año, con su concurso de comer calçots. Este, consiste en ver quien come más unidades de cebolletas en un tiempo máximo de 45 minutos, aunque parece facilito, aquí dejamos un dato que demuestra la dificultad: el récord absoluto lo tiene Adrià Werzyn que fue capaz de comerse ¡310 calçots en una sentada!

Bueno, volvamos a la realidad de los simples mortales, ya que podemos disfrutar mucho comiendo 20-25 calçots, con su romesco y su carne a la brasa. Para opciones vegetarianas, las alcachofas y las patatas también a hechas la brasa, son una buenísima elección.

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Pero ¿qué pasa? ¿qué nos hemos olvidado del vino?   

¡Claro que no! Donde haya una buena calçotada, no faltará un buen vino. Para empezar, o sea a la hora de comer los calçots, podríamos tomar un blanco espumoso, como por ejemplo un cava joven de la DO Penedès. Después continuaríamos con un tinto del año que podría ser de denominación de origen Montsant o Priorat, con variedades garnacha, syrah y cariñena. Y por descontado, para finalizar un vino dulce de la DO Terra Alta, que acompañará perfectamente los postres dulces que no pueden faltar. En conclusión, ¡las calçotades son una buena ocasión para disfrutar en familia y con amigos!

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