Estás Leyendo
Òscar Navas Capilla, frescura enológica

Òscar Navas Capilla, frescura enológica

oscar-navas-capilla-joven-enologo-con-una-mirada-fresca-y-divertida

Òscar Navas Capilla tiene una mirada fresca y divertida, casi descarada, del mundo del vino

Òscar Navas Capilla es un joven enólogo Barcelonés que, tal y como él explica, no sabe decir que no y es ligeramente hiperactivo. Así se refiere a su implicación en varios proyectos relacionados con el mundo del vino. Como por ejemplo, Macot Bar a vins, el bar de vinos que abrió con su hermana Alexandra el 2018 en el barrio de Sants de la ciudad condal o Hemoglovinum, otro proyecto con el que, junto a tres amigos, se dedican a recuperar vinos oxidativos o dulces en Cataluña y Andalucía.

Más recientemente se embarcó con Borja Perez y Oriol Carmona en La Carallada, proyecto con el que tienen previsto sacar al mercado antes de este verano unos vinos tintos producidos en la Ribeira Sacra, en los viñedos familiares de uno de los socios. Por último, La Furtiva es su aventura personal que surgió de una tarde tomando cerveza con sus amigos en la que decidió que quería hacer su propio vino y volver a la Terra Alta, de donde procede su familia materna.

¿Cómo empezaste tu vinculación con el mundo del vino?

Trabajaba en el restaurante de un gimnasio de Barcelona como camarero mientras estudiaba filosofía, y allí conocí a Lluís Tolosa, un sociólogo y escritor de vinos y enoturismo. Él me empezó hablar del mundo del vino y de toda su parte cooperativista. Un día tomando una cerveza con mi grupo de amigos, decidimos ¿por qué no hacer un documental sobre cooperativas vitivinícolas de Cataluña como una defensa al modelo? Fue un fracaso, nuestra visión del cooperativismo era plenamente romántica, y nuestro conocimiento del mundo del vino, era nulo. Pero eso, sirvió para que dejara de estudiar filosofía, y me fuera a Sant Sadurní d’Anoia a estudiar el grado superior de viticultura y enología.

¿Qué te empujó a empezar un proyecto propio?

Una vez que acabé el grado me fui hacer las prácticas a una bodega de Mallorca, 4 Kilos, y eso me cambió un poco la idea que tenía sobre todo este mundo. Conocí a Francesc Grimalt y Eloi Cedó, que son mis padres a nivel enológico, y a todo el equipo de la bodega, que son increíbles. Yo tenía claro que algún día quería empezar mi proyecto personal. Antes, por eso, quería viajar un poco, hacer vendimias en otras bodegas, etc. Pero un día, comentado la idea con Francesc, me empujó a que empezara ya con lo mío, y así fue. El 2017 volví a la Terra Alta y, con la ayuda de Francesc y Joan Ferré, de Celler Frisach, que me dejaron espacio en su bodega y uvas, empezó La Furtiva.

¿Como surgió el nombre de “La Furtiva”?

El nombre del proyecto nace, del nombre de la productora que creamos para el documental. Un día, volviendo de fiesta con mis amigos, nos pusimos a ver la versión extendida del ‘Señor de los Anillos. Estábamos todos medio dormidos hasta que Gandalf dijo no sé qué frase ridícula, nos meamos de risa, y entre la frase había la palabra “la furtiva” que nos gustó mucho. Entonces, un poco por honor a mis amigos que son los que me ayudan en vendimia (y en todas las locuras que se me pasan por la cabeza), con el nombre les quise hacer un pequeño homenaje.

¿Cuál es la filosofía del proyecto?

La filosofía del proyecto es muy simple, podría ser muy hippie y hablar de ecología y vino sin sulfuroso, pero básicamente se trata de hacer un poco lo que me da la gana. Intentar estar al nivel de los vinos que me han llegado a emocionar. Yo tengo mi forma de entender el mundo del vino, para mí es esencial hablar de la zona y de cómo la entiendo yo. Básicamente, intento hacer fotografías líquidas de un contexto que cambia cada año.

Òscar Navas Capilla, ¿cómo describirías el vino que produces?

Un poco en relación con lo que he dicho antes, es muy difícil hablar de cómo es el vino de La Furtiva, porque cada año es diferente. El vino que produzco es, básicamente, la suma de un resumen de cómo ha sido el año, más el suelo de la viña, más como lo he entendido yo, y así intento traducirlo a nivel líquido.

¿Qué peculiaridades destacarías del vino de la Terra Alta?

Terra Alta es una zona increíble, para mí es la gran región de Cataluña para los blancos. Me gusta pensar a veces en Tarragona como una gran Borgoña. Si Priorat es Vosne Romanée o Montsant es Pommard, Terra Alta me gusta verla como el Chablis mediterráneo por excelencia. Tenemos la suerte de tener una gran variedad que es la Garnacha Blanca, unos suelos de origen calcáreo que nos aportan una bebilidad increíble y un clima mediterráneo de interior que nos ayuda a maduraciones plenas de la uva.

Ver También
julia-casado-marco-aporta-aire-fresco-en-la-elaboracion-del-vino
Julia Casado Marco, artesana del vino

¿Cuáles son los mayores retos a la hora de producir y comercializar tu propio vino?

El mayor reto es que cada año es diferente y que no tengo una receta para hacer el vino, y eso provoca que tenga que romperme la cabeza. Pero, a la vez, es la parte que más me gusta de este trabajo. Intento llevar al extremo la idea de crear una identidad nueva para cada añada, por ejemplo, cada año cambiamos la etiqueta. En eso me ayuda Oriol Cabarrocas, que es de mi grupo de amigos del que hablaba antes. Cada año trabajamos con diseñadores gráficos, de producto, artistas, etc., y la idea es que la etiqueta sea una galería de arte rotativa. 4 Kilos fue la primera bodega (que yo conozca) que empezó hacerlo y me parece una idea cojonuda.

¿Crees que es cierto que a la gente joven no le interesa el vino?

Sinceramente, creo que nos preocupamos demasiado por esto. Es cierto, a la gente joven no le interesa el vino, pero es que el vino no es algo de interés para la gente, igual que no lo es la cerveza o ese artista que está exponiendo en el MoMa, pero que no lo conoce nadie. La gente cuando bebe vino lo que quiere es pasar un rato sin romperse la cabeza, simplemente beber. Obviamente cada sector tiene sus frikis o amantes, como lo queráis llamar, que quieren saber más y más del producto.

Creo que nos complicamos demasiado la vida. En Londres y Nueva York, la gente joven bebe mucho más vino que aquí, sobre todo ahora que el vino sin sulfuroso se ha instaurado y es cool, y creo que básicamente es porque el vino no compite con la cerveza. La gente tiene etapas, cuando tienes entre 18 y 28 años aproximadamente eres pobre, el vino barato te da unas resacas horribles, siempre es más caro que una litrona de cerveza y, no nos engañemos, el objetivo de que la gente joven beba alcohol es para emborracharse. Igual que lo era antes para ver y hablar con los dioses. El concepto del placer en la bebida, generalizando, es algo que aparece más tarde. El vino tiene que ocupar su lugar, que son las mesas de las comidas y cenas, las charlas con amigas y amigos alrededor de una mesa.

Puedes seguir a Òscar Navas Capilla en Instagram como @oscar.lafurtiva o visitar su página web lafurtiva.com

Ver Comentarios

Deja una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

© 2020 Wine & Grapes News. All Rights Reserved.