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Vino en la tradición caballeresca

Vino en la tradición caballeresca

Vino en la tradición caballeresca, el vino y la corte del rey Arturo | Wine & Grapes News

El vino en la tradición caballeresca y en la corte de rey Arturo

Vino en la tradición caballeresca. Acabábamos nuestro anterior artículo, anunciando, que en los territorios europeos que quedaron libres de la dominación musulmana, la cultura del vino se mantuvo plenamente, vigente en el período posterior a la caída del Imperio Romano de Occidente a finales del siglo V.

De hecho, sabemos por diferentes testimonios que fue una parte indispensable de la dieta de la población, junto con el pan. Se trata de una época de gran precariedad alimentaria y, el vino, es consumido como un verdadero alimento que aporta las calorías necesarias para la subsistencia. Al mismo tiempo sigue siendo un elemento imprescindible en los festines que son herederos de las celebraciones báquicas.

Literariamente, es la época en que florecen las leyendas que, ante la casi total falta de escritura que asiente la historia, van transmitiendo de forma oral el conocimiento del pasado de boca a oreja. Hablamos de ello con motivo de las sagas nórdicas, remontándonos a latitudes donde no llegó el Imperio Romano. Pero ya antes de su definitiva caída en Occidente, este imperio se resquebrajó en sus espacios más periféricos, como las Islas Británicas.

Fuente: Ricardo Cruz

Las leyendas del rey Arturo

En esta Europa fuera del continente es donde hunde sus raíces uno de los grandes ciclos de leyendas que se perpetuarían con el florecimiento de la literatura medieval, que recogerían estas historias que se trasmitirían en versiones orales durante siglos, las del rey Arturo. Es ésta una de las figuras que, asociada a sus múltiples derivaciones –hoy las llamaríamos spin off-, más ha pervivido en la cultura popular de nuestros días.

Las primeras fuentes escritas son del siglo IX de nuestra era. Aparece una referencia seudohistórica en ese momento, la “Historia Brittonum” de Nennius, que menciona a Arturo como un jefe militar que luchó contra los sajones en el siglo VI, y detuvo su invasión. Nennius era quizás un monje galés, y de hecho todo el ensamblaje de leyendas artúricas remiten al mundo celta romanizado. Hay incluso teorías que ven en él un militar celticoromano, que habría combatido sin éxito al lado del emperador romano Antemio en la Galia del siglo V para contener el avance visigodo.

En todo caso, parece seguro que las citas literarias más antiguas, referidas a las andanzas de este rey mítico, están escritas en la lengua céltica galesa. Los libros de los bardos galeses, no menos legendarios pero que se han conservado en manuscritos muy posteriores, como el Libro de Taliesin, o “Y Goddodin”, atribuído a Einerin.

El Santo Grial y el vino en la tradición caballeresca

En este contexto de confusión y brumas míticas, la leyenda del rey que defiende la Gran Bretaña de las invasiones sajonas, sería pronto una referencia, que a través de los invasores normandos llegaría a la Francia medieval. Estas acabaron disputándose con las leyendas del reinado de Carlomagno, el favor del tratamiento de poetas y los primeros novelistas. Es precisamente a uno de los más destacados autores medievales, Chrétien de Troyes, poeta del siglo XII, que debemos la mayor divulgación de la imagen central del ciclo artúrico, el Santo Grial.

Este es el cáliz que aparece en el centro de la famosa tabla redonda que presidiría Arturo, y que, tras su pérdida mágica, da paso a uno de los episodios más célebres: la búsqueda por parte de los caballeros que narraban las aventuras acaecidas en esta búsqueda, reunidos en la mesa redonda. Este cáliz, tiene ya en de Troyes, el tratamiento cristianizado asociado a la sangre de Cristo, y por tanto al mito bíblico que une el vino a la sustancia divina.

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A la vez, pero, el vino es visto con reticencias. Así, en su libro “El cuento del Grial”, uno de los caballeros, Perceval, acude a un ermitaño dispuesto a hacer confesión y penitencia, y éste le prescribe un régimen de comida a base de hortalizas y pan, y sólo “agua clara de la fuente” como bebida. La privación del vino se refleja también, aún más explícitamente, en algunas obras basadas en ésta, como “La continuación de Perceval” de Gerbert de Montreuil.

Uso del buen vino

Pero más allá de esa imagen religiosa, mística, del Santo Grial, las obras que se nutren de las leyendas artúricas reflejan abundantemente el uso del vino por parte de los caballeros heroicos. Tanto para darse ánimos antes de la batalla, como para reponer fuerzas después de ésta. Como relata el propio Chrétien de Troyes en “Erec y Enide”, dos héroes, maltrechos tras su tropiezo con cinco caballeros ladrones, encontrarán solaz y reparación a través de un buen vino. Este les llega a través de un escudero, junto con un buen pan y un buen queso. Un vino del que beben abundantemente.

De las obras de este autor, que con razón es considerado el padre de la novela moderna, nacerá la larga tradición de las novelas de caballerías que recorrerán la Edad Media. Todo un marco de arquetipos literarios que también se reflejan en los innumerables cantos de gesta y sus variantes que trataremos en el próximo artículo, para seguir detallando la influencia del vino en la tradición caballeresca.

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