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Vino inspirador de poesía

Vino inspirador de poesía

Vino inspirador de poesía desde los griegos | Wine & Grapes News

El vino inspirador de poesía, un buen título para una novela ¿verdad?

El vino inspirador de poesía, sí. Como decíamos en nuestro anterior artículo, los escritores romanos, o por mejor decir latinos, reflejaron, como otros pueblos en la antigüedad, hebreos y  griegos, los peligros del abuso del vino. Sin embargo, hubo muchos entre ellos que ensalzaron las cualidades del vino para beneficiar el mismo oficio literario.

Como vimos, Séneca, el austero y sobrio pensador de la corte de Nerón, se mostró crítico con las personas que se excedían bebiendo, pero él mismo supo celebrar también las ventajas del consumo moderado del vino. Así lo dijo en su obra “De la tranquilidad del ánimo”. En ella nos descubre ventajas liberadoras, incluso, en la embriaguez, aunque al parecer cuando ésta se da dentro de un orden (como la misma libertad): “No pocas veces hay que llegar incluso a la embriaguez, no como para ahogarnos, sino para apaciguarnos; pues borra las preocupaciones y remueve a fondo el espíritu y remedia la tristeza, así como algunas enfermedades, y Líber se llama así no por la licenciosidad de la lengua, sino porque libera el espíritu de la esclavitud de las preocupaciones y lo sostiene y reanima y lo hace más atrevido para cualquier empresa. Pero lo mismo en el vino que en la libertad es saludable la moderación.”

Vino inspirador de poesía desde la época romana | Wine & Grapes News

Horacio

El gran defensor del consumo del vino entre los poetas latinos es, sin duda, el que para muchos es el más grande de ellos, Horacio; que vivió en el convulso período del fin de la República y la ascensión de César Augusto. Este último le perdonó haber militado en el bando republicano y devino su protector a través de la amistad con Mecenas. De él, tuvo amparo en vida y obra hasta el fin de sus días, que como bien es sabido fueron cercanos y les unieron en la muerte para siempre.

Así, Horacio le dedicó esta epístola tan explícita sobre las virtudes inspiradoras del vino para la poesía: “Si das crédito, docto Mecenas, al viejo Cratino, no pueden gustar ni durar mucho los poemas que escriben los bebedores de agua. Desde que a los insensatos poetas encuadró Líber en su equipo de sátiros y faunos, a vino huelen a menudo de mañana las dulces Camenas. Por sus loas al vino se supone borracho a Homero. El propio padrecito Ennio nunca se lanzó a cantar combates sino bebido.’ Hago saber: ocúpense de la Bolsa y el Foro los abstemios. Deje de cantar la gente seria’. Desde que publiqué este edicto, los poetas no han dejado de empinar a porfía por la noche ni de apestar por el día…”

Horacio, pues, nos remonta a Homero, el padre legendario de la poesía, en el uso del vino para iluminar la mente creativa del poeta.

Odas

En sus celebradas Odas celebra las diferentes virtudes de distintos vinos. Resulta como un verdadero panfleto publicitario de lujo para la promoción de los enólogos del mundo romano. Cómo, por ejemplo, este elogio al vino Falerno, el vino producido en las laderas del mismo nombre en Campania, quizás el primer vino de culto de la Historia:

“Sé igual si la desgracia te persigue

que si del prado en el confín, tendido,

en tus felices ocios saboreas

claro Falerno, en tu bodega antiguo.”

Horacio, de pensamiento epicúreo, propugnó tanto, saborear la vida en la juventud, con su famoso lema carpe diem, como la felicidad de la vida retirada en la llamada mediocridad áurea. Es decir, el equilibrio perfecto entre los extremos, y por tanto reprueba tanto los abstemios como los beodos. En su catálogo de valores, sin duda la amistad fue de los más elevados. Ya hemos mencionado su relación ejemplar con Mecenas, pero fue amigo también de otros grandes poetas como Virgilio, el inmortal autor de “La Eneida”. A él le dedicó esta maravillosa oda. Con ella nos aconseja que en alguna ocasión nos dejemos llevar, aceptando que, el fin que nos aguarda es el mismo para todos y que, la locura, si es breve, nos permite dulcificar la espera:

“Viento primaveral, a cuyo soplo

el mar queda tranquilo, empuja ya las velas.

El tiempo trae la sed. Mas, si calmarla

te apetece, Virgilio,

con los zumos en Cales cosechados,

¡oh cliente de jóvenes dignísimos!,

por nardos del Oriente

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Evita dilaciones

y no temas el gasto a que te invito.

Piensa que al fin la pira nos aguarda.

Y ahora, que nos es lícito,

locura breve a la razón mezclemos:

es dulce alguna vez perder el juicio.”

Si esa locura temporal favorece e inspira la mejor poesía, es tema que no parecían discutir los romanos. Queda claro, el vino inspirador de poesía tocó las musas de muchos poetas, también posteriores a Roma, pero de eso, hablaremos otro día.

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